LA ENVIDIA LA MEJOR FORMA DE DEMOSTRAR ADMIRACION POR ALGUIEN

La envidia es el malestar, tristeza y pesar que interiormente siente una persona por el bien que otro posee, por el triunfo que alcanza o por el reconocimiento que le es otorgado.
El envidioso está revestido de amargura por el beneficio del otro y por el resentimiento ante la incapacidad de alcanzar igual o superior bien, lo que llena su alma de odio, rencor y maldad.
Los incentivos individuales: los reconocimientos personales cuando la acción ha sido grupal; la exaltación injusta de las que no han hecho otro mérito distinto al de la adulación hipócrita y al engaño en los resultados la lucha por el ascenso, la falta de desarrollo de una pirámide técnica y no únicamente administrativa, son los grandes contribuyentes al fomento de la envidia y, por lo tanto, de la incapacidad de entender, estimular y practicar el trabajo en equipo en los procesos donde sólo el reconocimiento de las diferencias y la injusticia distributiva hacen que el bien del otro cause felicidad a sus compañeros.
No es envidia la admiración que sentimos por los bienes personales, espirituales, físicos y económicos que posee un compañero.
Tampoco es malo el sano deseo de llegar a poseer bienes similares cuando no llenamos de amargura nuestro espíritu.
¿Tiene usted envidia? ¿Está lleno su corazón de amargura y resentimiento porque a cierta persona todo le resulta bien? Consideremos algunos pasajes y apliquémoslos en nuestra vida.
- Eclesiastés 4:4. “He visto asimismo que todo trabajo y toda excelencia de obras despierta la envidia del hombre contra su prójimo. También esto es vanidad y aflicción de espíritu”.
- Mateo 20:15. “¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes tú envidia, porque yo soy bueno?”.
- Romanos 1:29. “Estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades”.
- 2 Corintios 12:20. “Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes”.
- 1 Timoteo 6:4.“Está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas”.
- Tito 3:3.“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros”.
- Proverbios 14:30 y 23:17. “El corazón apacible es vida dela carne; Mas la envidia es carcoma de los huesos”.
- Gálatas 5:26.“No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”.
Si existe arrogancia, envidia, y amargura en su vida, jamás podrá trabajar en equipo. No podremos ponernos de acuerdo para solucionar los problemas espirituales, doctrinales o personal.
Le animo a despojarnos de las cosas que producen envidia, arrogancia y amargura.
Que Dios nos bendiga y ayude a mantener la unidad espiritual para que el mundo crea que somos seguidores de Cristo Jesús.
…..SI ME TIENES ENVIDIA…. TRABAJA COMO YO…. CALLANDO BOCA…

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