Mi encuentro con el Presidente

Mi encuentro con el Presidente

Por: Yovanny Bierd  (Chayanne)

Santiago, Rep. Dom. -Hace unos dias experimenté unas de las experiencias más maravillosa que me ha pasado en la vida, tuve la gran oportunidad de tener un encuentro cordial y ameno con el Presidente de la República Lic. Danilo Medina Sánchez, gracias a la gestión realizada por mi lider y guía político Lic. Monchy Rodríguez, el cual después de Dios y mis padres, es la persona que más tengo que agradecerle en la vida. Siempre he dicho que no soy Peledeísta, ni Danilista, mas bien me considero Monchista, porque sigo sus directrices, sus lineamientos y sus orientaciones.

Fui invitado por mi amiga, hermana, comadre y cómplice Sarah Nolasco, (quien verdaderamente era la que tenía la cita con el presidente) para que la acompañara a Palacio junto a su hijo mayor, el Ing. Brian Gómez Nolasco, un joven profesional, preparado,  inquieto, inteligente, graduado con notas sobresalientes y con post-grados en universidades internacionales, emprendedor y convertido ya en todo un empresario de la construcción, que ha apostado al futuro y al desarrollo de nuestro país y quien merece todo el apoyo del gobierno y de todas las instituciones del estado.

Ya con la cita previa confirmada y la hora establecida, llegamos a la casa de gobierno, la cual fuimos recibidos por un personal muy profesional, atento y amable que nos escoltó hasta la antesala del principal inquilino del Palacio Nacional, para luego introducirnos hasta el despacho presidencial el cual nos esperaba el Jefe de Estado. Estuvimos conversando con el primer mandatario por un espacio aproximado de 30 a 40  minutos, hablando de diversos temas de interés nacional y personal, de una manera franca, llana y abierta, sin presión, ni coerción y la verdad que quedé maravillado por la humildad, naturalidad, deferencia y don de gente del presidente, cuanta calidad humana, cuanta sensibilidad, un hombre sin poses, que no se cree superior a los demás y que está convencido que es tan mortal como sus gobernados. Esa actitud y ese comportamiento es que ha llevado al presidente a crear esa sinergia que existe entre su persona y el pueblo. Unas de mis tantas impresiones gratas que me llevé de éste conversatorio, fue la atención, la dedicación, el interés y el empeño que pone nuestro gobernante a cada palabra que se le expresa. Es precisamente ahí donde te das cuentas lo desentonado y desafinado que están los funcionarios y subasternos con su jefe inmediato, es ahí donde los acordes no encajan y se produce un desafine entre la partituras y las notas discordantes. Hay un contraste entre la humildad y la amabilidad del presidente, con  la arrogancia y la prepotencia de sus funcionarios, ministros y directores con ínfulas de grandesas que se han creído que los Ministerios e Instituciones que le han encomendados, son patrimonios personales heredados de sus padres sin detenerse a pensar que estan para brindar un servicio y dar respuestas a las necesidades del pueblo que al fin y al cabo, es quien paga sus grandes salarios con el pago de sus impuestos, no sin antes recordarles a esos encumbrados jerarcas, que el poder es pasajero y que todo comienzo tiene su final.

Hace mas de 5 años he tratado de entrevistarme con un director de una institución que ofrece un servicio esencial en Santiago, pero todos los esfuerzos han sido inútiles, porque ese funcionario vive en las nubes y se cree mas importante inclusive que el propio presidente de la República quien tuvo la gentileza de dedicarme un poquito de su agitado y apretado tiempo para recibirme, cosa que él no ha querido hacer. Que ironía!!

Al salir del Despacho Presidencial, con mucho entusiasmo y optimismo después de que uno de los asistente del gobernante recibiera de éste, todas las instrucciones personalmente para que llevara a cabo nuestras peticiones y las cuales gestionó correctamente y de forma inmediata,  vino la desilusión, la decepción y la impotencia. A casi mes y medio de nuestro encuentro con el presidente Medina, ninguno de nuestros pedidos han sido cumplidos, nadie hizo caso a los mandatos ni a las órdenes del hombre mas poderoso que hay en nuestro país, tanto los ministros, como directores a los cuales les fueron encomendadas nuestras inquietudes, hicieron caso omiso a la palabra empeñada del primer mandatario de la nación.

Es entonces, cuando te llega a la mente el viejo adagio que reza: “Del dicho al hecho, hay mucho trecho” aunque el dicho lo haya dicho el Presidente de la República.

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