Jue. Feb 2nd, 2023

Un festín digno de monos se sirvió el domingo en el Festival del Mono en el centro de Tailandia.

En medio del tránsito matutino, hileras de estatuas de monos sosteniendo bandejas fueron colocadas afuera del complejo de las Tres Pagodas, mientras voluntarios preparaban comida al otro lado del camino para alimentar monos reales, que son el símbolo de la provincia de Lopburi, a unos 150 kilómetros (93 millas) de distancia de Bangkok.

Una multitud de monos macacos corrían de un lado a otro, a veces peleando entre ellos, mientras llegaban más visitantes y locales.

A medida que el festín, cuidadosamente preparado, se acercaba al templo, las voraces criaturas empezaban a abalanzarse y pronto devoraban la comida, en gran parte vegetariana.

Aunque el valor del entretenimiento del festival es alto, los organizadores se apresuran a señalar que no es sólo cosa de monos.

“Este festival del mono es un evento exitoso que ayuda a promover el turismo en Lopburi entre los turistas internacionales cada año”, señaló Yongyuth Kitwatanusont, el fundador del festival.

“Anteriormente, había unos 300 monos en Lopburi, hasta los casi 4.000 que hay hoy en día. Pero Lopburi es conocida como una ciudad de monos, lo que significa que los monos y la gente pueden vivir en armonía”.

Dicha armonía se podía apreciar en la falta de timidez que mostraban los monos, que se subían a los visitantes, a los vehículos y a las farolas. A veces, los curiosos animales miraban más allá del abundante festín y se interesaban por otros elementos.

“Tenía un mono en la espalda mientras trataba de tomarme una selfie. Me quitó las gafas de sol de la cara y se fue corriendo a lo alto de una farola y estuvo un rato intentando comérselas”, comentó Ayisha Bhatt, una profesora de inglés de California que trabaja en Tailandia.

Los encantados espectadores no se dejaron intimidar por el riesgo de pequeños robos, aunque algunos se contentaron con ser precavidos.

“Hay que tener cuidado con ellos, mejor dejarlos. Mejor no acercarse demasiado”, dijo Carlos Rodway, un turista de Cádiz, España, que ya había sido tratado sin contemplaciones como un marco de escalada por un mono audaz.

El festival es una tradición anual en Lopburi, la capital de la provincia, y se celebra como una forma de mostrar gratitud a los monos por traer el turismo. El tema de este año es “monos dando de comer a monos”, un antídoto a los años anteriores en los que la participación de los monos había disminuido debido al elevado número de turistas, que intimidaba a los animales.

AP