Obispos lamentan sectores se enriquezcan con corrupción

OBISPOS

Critican que la Justicia no sancione a personas de poder

SANTO DOMINGO. La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) lamentó que los sectores público y privado mantengan un “juego sucio de intereses” para enriquecerse y miren la política más como un negocio que como un servicio al bien común en el que sale perjudicada la clase media y pobre.

En ocasión de conmemorarse hoy el Día Internacional contra la Corrupción, los obispos que conforman la entidad religiosa, criticaron que la mayoría de “nuestros políticos” inviertan sumas millonarias en las campañas electorales con el fin de alcanzar puestos públicos donde se manejan fondos del Estado, para luego multiplicar su inversión económica.

Deploraron que las grandes empresas y negocios apoyen las campañas de los partidos y candidatos que tienen posibilidades de subir a los puestos públicos con el propósito de que estos les concedan privilegios tributarios y les favorezcan con la elaboración de leyes.

“Es lamentable tener que confesar que, entre nosotros, la corrupción va llegando a adquirir niveles indecibles. Casi todo lo invade y lo que es peor va obteniendo carta de impunidad y de descaro público. Se consigue ocultamente y se disfruta con disimulo al revés, se trama a gritos, se consigue a la luz pública y se disfruta con ostentación y provocación”, subraya un párrafo del comunicado en el que el Episcopado recuerda algunos pronunciamientos que hizo sobre la corrupción en los años 1975, 1995 y 2015.

El documento indica que el Estado se está convirtiendo en una fuente de inequidad a través de la corrupción que de no castigarse ejemplarmente no se podrá esperar de la mayoría de la población un uso honesto de los bienes públicos ni una actitud de colaboración.

“Más que institucionalización para el bien común, el Estado se convierte entonces en fuente de inequidad a través de la corrupción, que se utiliza no sólo para el enriquecimiento personal, sino como una plataforma de financiamiento de la actividad política”, precisan.

Continúan reprochando que se hagan grandes esfuerzos por adecentar el aspecto institucional del Poder Judicial, pero todavía hay mucha impunidad cuando se tratan casos en los que están envueltos políticos, militares, narcotraficantes y gente de dinero.

“En la administración pública la corrupción es más execrable, ya que el empleado del Estado es un servidor del pueblo y administrador de bienes comunes, cuya obligación primordial es servir administrando o administrar sirviendo”, resaltan.

Les inquieta que la corrupción en el país forme parte de la cultura y de un estilo de vida para enfrentar los problemas. “Es nuestro caso”, sostienen.

Llamado

Los obispos hacen un llamado a todas las personas promotoras o cómplices de la corrupción a cambiar de vida.

“La honestidad e integridad es una exigencia de la mera ética natural y para los católicos es además una urgencia ineludible de su fe viva. No se puede ser hijo de Dios y hermano de los que nos rodean con un corazón corrupto. Decir que amamos a Dios y al prójimo y practicar la corrupción es algo contradictorio, es negar claramente con las obras y la vida aquello que proclamamos fácilmente con palabras mentirosas”.

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